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Musa y Esclava o-Diosa…


La encumbrada musa observa su contuso disfraz. Trapo hecho añicos por las dudas y el pasado secreto en desollado regreso…

Es la pécora del tintero, amañada por fríos revuelos. Es la musa efímera y eterna, posada en su lonja de metal. Es la hija del lamento de mirada párvula y modales finos. Aquella niña del firmamento, con voz silbante y caminar galopante

Es la que planta cabello en su regazo e inhibe pasiones y arrebatos; su apego no caduca sin desvelo, afligida se observa sin conduelo

Es una esclava… o una diosa…

Es seria… o es jocosa…

Es conocida... o una intrusa…

Es sólo mía…

Sólo mi musa.
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Maldito Guardarropa…


Me postergas, me encaminas. Te deshaces y conminas. Me torturas, me seduces. Me acaricias y me animas. Te evades o me invades. Me enervas y exacerbas. Me controlas, me enamoras. Me amas o te ahogas...


Te olvidas y recuerdas. Te conoces o te ignoras… Me rebuscas muy risueña, mi recuerdo te flagela


Te insinúas, te regulas. Te desnudas y contemplas… Te contemplo, y te arropas


Maldito guardarropa.
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Huelga Indefinida…


A veces, y sólo a veces, estoy en huelga con aquella inspiración. O en huelga con historias tristes y metáforas de despiste. En huelga con amor y ensoñación; o con mi mundo de cavilaciones y risas. En huelga de miradas y abrazos; o conmigo mismo en sueños venturosos

En huelga de días fríos o noches calurosas y en sus cariños o escrutinios. En huelga de frases fingidas y convencidas; o en preocupaciones superfluas y sosiego enervado. O en huelga con el trafico limeño endiablado y taxistas lenguaraces…

Sólo a veces… estoy en huelga de escuchar problemas y contarlos; o de la música feeling y bullanguera. En huelga de películas románticas o finales felices; y de vasos medio llenos o vacios. En huelga de tragos y alcancías. En huelga de cachivaches y ropajes. En huelga de baches o potajes; o de idas y venidas… O por haber nacido aquel día… de huelga indefinida…
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Pinceladas De Arrullo…


Quiero que me digas dónde estás para ir. Pretendo intuir donde se aloja ese sueño que no se intenta rendir. Quisiera ubicar el camino con una sola mirada. Quisiera renunciar y volver a anunciar mi llegada. Pretendo boicotear la velada, y que esa sola promesa refleje aquel dual y mágico refugio

Pretendo dar vuelta a tus mensajes y que silben en noches de hechizo. Quisiera alojarte en mi recuerdo, y que tu cabello bailotee sin miedo. Pretendo saborear cada una de tus palabras y empalagarme en pinceladas de arrullo

Quisiera asentar mi rostro en tus dedos y que una sola caricia hable de tu sonrisa. Pretendo rodearte en abrazos, hasta que mis manos lloren tu partida
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