
Tengo la mala costumbre de ver virtudes donde no parece haberlas, de intentar curar personas, de imaginarlas buenas. De lograr que la frialdad evidente se convierta en cosecha de agosto…
¿Veré algo más en esos ojos?, acaso, algo que nadie más ve. Algo virtuoso y alejado del presente. Algún gesto pasajero de interés sincero. O algunas muecas tristes de pueriles penas.
Quizá soy un coleccionista de huesos sonrientes... de huesos que sólo yo observo; de huesos con traje de piel y perfil protervo.






















