
Un ósculo con el cuerpo adormecido; trémulo por el burdo cortejo. Descoritado me abrigo en tu abrazo. Azuzo los labios pasados de copas. Recojo mi mente acorazada y melancólica que retuerce tus muslos. No doy tiempo ni pienso mucho. No pido tregua ni escucho. Tan sólo soy un demente con labios. Tan sólo…
Un beso,
y no dibujo tu figura ni encamino su rostro.
Y no me importa quién eres
y no me importa si escucha
No me importa si ves, o si no sabes quién es.
Sólo me sabe adormecido.
Sólo duermo
Solo duermo
Sólo dormito
y no intervengo.



















