
Vuelvo a aquel día de Mayo, de mirada consistente y segura, interrogando sobre historias pasadas. Vuelvo a escribirle a esa, tu aparente seguridad inquebrantable. Vuelvo a escribirle a tu ego, que quizá se desinflo con aquel forastero. Vuelvo a escribirle al pasado, que quizá enterrado asalta la felicidad efímera.
Vuelvo a escribirle a mi vetusta musa, e imagino refulgir sus grandes ojos al leer estas líneas.
Vuelvo a despertar mi pluma mustia y recular tus sueños.
Vuelvo
Vuelve
Quizá.



















