. . . .
20

Para Sólo Escucharte…


Hago maromas en tus pupilas. Avanzo más rápido y me detengo a seguir mis pasos. Pasos y fantasías de héroe que impiden verbalizar caídas... Fantasías para alejar cicatrices abiertas; para derrumbar el atril donde está tu puerta; para concentrar tu atención en mi boca sin que te apropies de mis oídos que, ya cansados de escucharte, olvidaron sus propios sonidos.

Al final…

entre voces y ruidos, no me quejo ni me hastío de mirarte

ese es mi gran secreto para sólo escucharte.
Leer más...