
Me voy quedando sin llanto. Se apaga mi voz; esa que se asfixia en tus manos y me frena cuando intento acercarme. Pretendo decirte que voy sintiendo, pero cada palabra mía hiere. Cada gesto despierto es ahora moribundo a lánguidas réplicas. Ya no sé si correr o sentarme a soñar despierto. Ya no sé si esperar o no respuestas… esas que nunca llegan.
Y me voy quedando sin llanto.
Sin llanto
y eso duele tanto.




















