. . . .
26

Eterno…


Solo. Donde arrecian los latidos. El jadeo inoculado rememora, pugnando al oteado reloj. Goteando tu retina en un arrullo. Registrando cada movimiento y sensación. Perpetuando tus labios que mecen mis temores. Restándole un resquicio al desconcierto; observándote con ternura y agitado desvelo; intuyendo duda, desconsuelo.


O evocando cada uno de tus besos

que vuelven a mi


eterno
Leer más...