Paul Gillin, consultor y escritor especializado en las nuevas tendencias de los medios de comunicación, ha publicado en el magazine B2B un artículo (puede descargarse también en PDF) sobre la espiral en la que ha entrado el periodismo, y su particular camino hacia el cadalso en el que se encuentra, pero a diferencia de muchos de los otros trabajos que conforman la pila de estudios sobre el colapso de la industria periodística actual.

El análisis de Gillin va un poco más allá y trata de esbozar cómo será el periodismo que resurgirá de las cenizas del modelo clásico. Gillin está convencido de que en el futuro, los motores de búsqueda y los referral links serán los principales canalizadores de lectores y, por lo tanto, la composición o el diseño apenas tendrán relevancia, porque el modo de acceder a la información cambia. Los blogs no estarán jerarquizados, las noticias o reportajes serán todo lo largos o cortos que necesiten ser, y aparecerán en diferentes espacios y en diferente forma según cómo hayan sido etiquetados. Las informaciones estarán lógicamente reforzadas con audio y vídeo y los lectores tendrán una importante participación. Saber buscar entre el vasto caudal de fuentes disponibles en internet, clasificar y agregar serán algunas de las destrezas necesarias de los periodistas.

Una parte de la información será elaborada por el equipo periodístico que se tenga en nómina y otra parte procederá de freelancers y terceras partes, incluyendo la propia competencia. Los redactores serán más valiosos en la medida en que sepan reunir y organizar la información y ponerla a disposición de aquellos lectores que carecen de tiempo para ordenar la información procedente de internet. El periodismo, además, será mucho más local. Debido al escaso coste de publicar online y a las herramientas que de manera sencilla facilitan la publicación, aparecerán miles de miniperiódicos que abarcarán diferentes áreas o se centrarán en contenidos muy específicos.
Hasta aquí, la predicción de Paul Gillin discurre por sendas más o menos conocidas ya.

Pero Gillin, sin embargo, va un poco más allá y no duda en asegurar que la inmediatez y la facilidad con que cualquier noticia puede ser corregida llevará a los periódicos a publicar informaciones no completamente contrastadas, incompletas, o incluso rumores y especulaciones y que la comunidad la irá enmendando. Las noticias podrán incluso componerse a la vista de todos los lectores y en tiempo real, y estos ir contribuyendo a modelar la información, corrigiéndola y comentándola. Este concepto de lector involucrado en el desarrollo de la información, sostiene Gillin, sea tal vez demasiado para los editores. Habrá retorcer de manos por temor a juicios por difamación y otros litigios. Gillin asegura que éste será el futuro, pero que en parte ya es el presente, un presente en el que muchos bloggers publican información poco fiable y sin verificar, porque saben que los lectores la matizarán o la corregirán, hasta que sea verdadera. Esto, añade Gillin, implica además la necesidad de repensar las leyes contra la difamación, basadas fundamentalmente en lo permanente, y nada es permanente online.

Han hablado también de este artículo Mark Potts y Douglas Fisher.

Paul Gillin publicará la próxima primavera su nuevo libro: The New Influencers: A Marketer’s Guide to Social Media.