
Aquel escueto mensaje, insuficiente, para desfogar la amargura… Al final era sólo una cita privada para conversar y más nada.
Creo que el egoísmo le engrapo los ojos. Creo que fui un cegato al idealizar su voz. Creo que olvide que es una víctima de la vida y que sólo fui un confidente sin salida.
La amistad es recíproca y esta nunca lo fue
el día que la vea se lo diré,
y serán mis últimas palabras
las últimas
y serán.


















